28/05/2022 a Ca la Dona

Os compartimos aquí unas reflexiones que hicimos en el Encuentro de Pedagogías Menstruales:

La regla, la menstruación, la ovulación-menstruación. Una señal visible de lo que está sucediendo dentro.

Activistas. Activistas? Activistas menstruales u óvulo-menstruales. Activistas de nuestro cuerpo, de nuestro ser. El activismo por el cuerpo de la mujer, por nuestros cuerpos.

La historia y la cultura han puesto al revés lo que en realidad es. El no al placer de la mujer, en el cristianismo el cuerpo como el campo del pecado. En el pensamiento el racionalismo como bandera.

La opresión social, la exclusión laboral, cultural de la mujer, la asociación de roles sociales a los diferentes géneros. El productivismo, el capitalismo y su inherente separación del humano de sus procesos cíclicos, la desconexión del cuerpo para ser funcionales al sistema.

El no te toques que te salen granos, el niña cierra las piernas, si busco el placer soy una guarra…

La historia, la medicina, la educación liderada por hombres, hasta ahora: que si la mujer es una histérica, que si la mujer que tiene la regla no puede hacer la mayonesa, que si la sangre menstrual marchita las cosechas, cosas inventadas, rarísimas…

El presente como producto del pasado.

La visión racionalista naturalista que habla del dominio de la naturaleza, la naturaleza como servicio, como un recurso. El racionalismo aquí, lo pre-islámico allí y la ablación.

El humano en la cúspide de la naturaleza ¿sí? ¿para qué? ¿para dominar? ¿para destruir? Y ahí nos ponemos separados de la naturaleza. Perdemos el vínculo. Parece que nos hemos creído que no somos naturaleza.

El presente ¿cuántas mujeres tienen/tenemos conexión con nuestro cuerpo? ¿Cuántas sufrimos dolor?

Los efectos de la historia. Los efectos del desvío de la historia  y la cultura puestas al revés en nosotras. Nuestro cuerpo como campo del impacto de tantos errores o malas percepciones.

La menstruación como la sangre visible una vez al mes es parte de un proceso mensual. De ahí su nombre. El proceso de ovular que acaba en la sangre y vuelve a empezar.

Un proceso cíclico que se repite. El dolor como mensajero. ¿Qué mensaje social cultural he asumido sin darme cuenta?, ¿Soy fiel a mi misma?, ¿Soy coherente?, ¿Cuánto escucho a mi cuerpo?

Un proceso cíclico sensible. Cada fase es importante. Una oportunidad para reconciliar, reparar los efectos del desvío.

En cada fase una señal, en cada fase una pista.

¿Qué necesito cuando ovulo? ¿Qué necesito cuando sangro? ¿Lo sé? ¿Me escucho?

Soy cíclica. La naturaleza es cíclica.

Cada ciclo una oportunidad para rehilar la conexión conmigo y con la naturaleza.

La naturaleza me inspira lo que soy.

Los procesos son sanos y naturales. La flor no es posible sin la semilla, la menstruación es igual de importante que la ovulación.

Miro afuera y miro adentro, dentro, dentro, dentro.

Me escucho, confío, me re-cuerpo, me vuelvo a incorporar en mí.

Bienvenida a la naturaleza, bienvenida a mi cuerpo: a la vida cíclica dentro y fuera.

Mucho por hacer: pedagogía menstrual, terapia menstrual, reivindicar los productos para la recogida de la sangre menstrual, el sostén y cuidado para los días cuando duele la vida, acompañarnos, reestructurarnos. Mucho por hacer: Derechos Humanos, la política, refugiades, prisiones, visibilización, educación, infancia, juventud, formación del profesorado,…

Mucho por hacer. Somos muchas: una, dos, tres, cuatro, cinco, quince, treinta, muchas. Entre todas sumamos, nos complementamos.